jueves, 23 de mayo de 2019

El Surrealismo de DALÍ


"Los Decires de Dalí” que pueblan la exposición, en uno de ellos se lee:
Picasso es español, yo también.
Picasso es pintor, yo también.
Picasso es un genio, yo también.
Picasso es comunista, yo tampoco”




El movimiento surrealista tuvo su génesis en 1917 con el poeta Guillaume Apollinaire -que ya le dá el nombre de Surrèalisme- y con el manifiesto que el poeta rumano Tristán Tzara publicó en 1918, en el que afirmaba el principio de la irracionalidad, la rebeldía y la negación.




















Se consolida como movimiento en Francia en 1924 con la edición del “Manifiesto Surrealista” de André Bretón, quien lo define como “Automatismo psíquico puro con ausencia de todo control ejercido por la razón y de toda preocupación estética y moral”.




El hermético grupo y la élite del surrealismo lo conformaban entre otros, Tristán Tzara, Paul Elluard, Hans Arp, Yves Tanguy, René Crevel, René Magritte, Joan Miró, y su pope mayor, André Bretón.



Fue aceptado tardíamente Salvador Dalí, quién acuñó la frase “El Surrealismo soy Yo” al ser expulsado del mismo, convirtiéndose en un paradigma de todo el arte contemporáneo y de éste movimiento particular, su mayor exponente.



Dalí desarrolló su Método Paranoico-Crítico que es llevar la mente en forma consciente al borde de la locura, provocarla, pero sin traspasarlo y crear dentro de ese límite crítico.
Con obras gráficas originales del reconocido artista español, la muestra abarca un período que va desde la década del 50 al 80 y que comprende muy variadas técnicas y materiales.

                                     










Se trata de esculturas, platas, grabados, serigrafías y litografías originales pertenecientes a una colección privada, y que fueran cedidas por Enrique Sabater, secretario y administrador de Dalí desde el año 1968 a 1980 para ser exhibida en forma itinerante en América Latina como forma de divulgación de la obra daliniana y aporte cultural a las artes plásticas.


Estas informaciones de la vida íntima y obra de Salvador Dalí, sus técnicas, materiales, asociaciones libres y sus decires, acompañan al público a lo largo del recorrido de la muestra a través de textos y paneles explicativos pensados para enriquecer la experiencia surrealista tanto del curioso principiante como del experto en Dalí.


Sorprenden las series de plata, pués son muestra de la variedad de técnicas dominadas por el genio catalán. En la serie de “Las Profesiones” de serigrafía sobre plata se destacan El Médico, El Abogado, El Arquitecto y el Diseñador de Modas, realizadas en hasta 12 colores.


La serie de las “Placas de Plata” en bajo y alto relieve incluye un homenaje a Pablo Picasso con un rostro cubista al que ciñe en sus sienes los laureles de la gloria como reconocimiento al otro gran español del Siglo XX. Pero fiel a la personalidad polémica del artista.
El Surrealismo de Dalí” se presenta bajo la curaduría de Ignacio Shanahan y en la misma se pueden destacar las siguientes Series: del Tarot, Daliniana, los Apóstoles, Casanova, entre otras que se exhiben en el Centro Cultural Borges.





domingo, 3 de marzo de 2019

PIONERAS, mujeres artistas de la vanguardia rusa


A comienzos del siglo XX, se fraguó un renacimiento cultural sin precedentes en el Imperio Ruso.
La vida artística se llenó de exposiciones y exaltados manifiestos que combinaban influencias de corrientes vanguardistas extranjeras con aspectos genuinos de la cultura rusa.
Este acontecimiento excepcional tuvo además una característica que lo diferenció del resto de los movimientos artísticos de la época: la conocida como vanguardia rusa contó con una participación femenina no solo muy numerosa, sino también extremadamente activa y relevante. Algunas de las más destacadas artistas de éste movimiento forman parte del montaje especial de Pioneras.

imagen para prensa

Mujeres artistas de la vanguardia rusa, reúne una selección de 12 obras de las colecciones del museo con Natalia Goncharova, Alexandra Exter, Olga Rózanova, Nadeshda Udaltsova, Liubov Popova, Varvara Stepanova y Sonia Delaunay, además de textos, biografías y fotografías.

imagen para prensa

Todas ellas crecieron y se formaron en un régimen que se aferraba a los valores de la época preindustrial y sin embargo, se convirtieron en pioneras de la creación, difusión y defensa de los nuevos lenguajes artísticos que fascinaron y escandalizaron en partes iguales a la sociedad rusa y europea de comienzos de siglo.

imagen para prensa

Jóvenes, inteligentes, libres y rebeldes no formaron un grupo, aunque muchas de ellas individualmente se conocieron e influyeron mutuamente. Sus nombres están asociados a los diferentes movimientos que se sucedieron durante los últimos años de la Rusia de los zares y sus carreras habían alcanzado la madurez, cuándo en 1917 triunfó la Revolución de Octubre. Con su ímpetu y determinación no solo consiguieron integrarse en completa igualdad en la vanguardia, sino que en muchos sentidos la lideraron, marcando un importante hito en la historia del arte.

Resultado de imagen para Natalia Goncharova paintings

Natalia Goncharova (Negaievo, 1881-París, 1962)
Desde sus primeras obras de finales de la década de 1900, Goncharova combinó a la perfección un interés por los movimientos de vanguardia europeos con la búsqueda de inspiración en el folklore y las raíces populares rusas.

Resultado de imagen para Natalia Goncharova paintings




Tras ésta primera fase neoprimitivista donde se apreciaba la admiración por Gauguin y Matisse, se interesó por el cubismo y el futurismo, y finalmente desarrolló junto a Larionov, el rayonismo. Éste movimiento basado en las teorías científicas de la luz, convertía el espacio pictórico en una reflexión sobre la acción y la refracción de los rayos lumínicos.

Resultado de imagen para alexandra exter paintings

Alexandra Exter (Belostok, 1882-Fontenay-aux-Roses, 1949)
Alexandra Exter fue una figura clave en las conexiones entre la vanguardia rusa y las corrientes artísticas que se estaban desarrollando en Europa occidental. Su temprano interés por la escena parisiense la llevó a pasar largas temporadas en la capital francesa a partir de 1907, donde conoció entre otros a Pablo Picasso y Georges Braque. Cautivada por las posibilidades del nuevo lenguaje cubista, lo adoptó inmediatamente y se convirtió en una de sus principales embajadoras en Rusia.

Imagen relacionada

El contacto con el matrimonio Delaunay y con los futuristas italianos hizo que se interesara por la introducción del movimiento en sus obras y confirmó su apuesta por el color.
Al estallar la Gran Guerra volvió a su país donde, atraída por la obra de Kazimir Malévich, realizó sus primeras obras no figurativas. Durante éstos años inició sus colaboraciones teatrales y a partir de 1921, diseñó moda.

Resultado de imagen para olga rozanova paintings


Olga Rózanova (Melenki, 1886-Moscú, 1918)
Rózanova está considerada una de las artistas más originales de la vanguardia rusa que destacó tanto por su firme apuesta a favor de un arte no figurativo, como por su continua búsqueda de nuevas formas de expresión. Sus inicios estuvieron ligados al futurismo que conoció de la mano del poeta Alexei Kruchenykh, inventor del lenguaje experimental zaum.

Resultado de imagen para olga rozanova hombre de la calle

La artista no solo colaboró en el diseño de numerosas publicaciones futuristas, sino que ella misma comenzó a escribir poemas transracionales. En paralelo pintó sus primeras obras de estilo cubofuturista, donde el color ya era su preocupación principal.
Resultaron tan innovadoras, que Filippo Marinetti decidió incluirlas en la Primera Exposición Futurista Internacional de Roma, en 1914. 

Nadeshda Udaltsova (Orel, 1886-Moscú, 1961)
Nadeshda Udaltsova estuvo vinculada al cubismo desde que, en noviembre de 1912, viajó junto a su amiga Liubov Popova a París. Con ella asistió a las clases de Jean Metzinger y Henri Le Fauconnier en la Académie de La Palette, a partir de entonces éste lenguaje se convirtió en la base fundamental sobre la que construyó unas obras que se consideran la mejor manifestación de éste movimiento en Rusia.

imagen para prensa

Tras la Revolución de 1917, participó activamente en diversas iniciativas culturales e impartió clases. También fue miembro del Instituto Estatal de Cultura Artística (Injuk), aunque lo abandonó en 1921 por discrepancias con los artistas de la corriente constructivista, que defendían el abandono de la pintura como práctica artística.

Resultado de imagen para Liubov Popova paintings

Liubov Popova (Ivanovskoie, 1889-Moscú, 1924)
Desde muy temprano, Popova combinó su fascinación por el arte antiguo ruso con numerosos viajes familiares por toda Europa.
El arte clásico italiano en especial los fundamentos compositivos del estilo renacentista, dejaron una imborrable huella en ella. Interesada también por las corrientes artísticas contemporáneas, viajó a París en 1912 con su amiga Udaltsova, donde entró en contacto con el cubismo. 

Painterly Architectonic (1916)

Durante su permanencia en Italia le permitió conocer de primera mano el futurismo, combinando ambos lenguajes en sus obras. Posteriormente, su interés osciló entre el suprematismo y el constructivismo, aunque manteniendo siempre una clara independencia artística. En 1921, junto a otros artistas del Instituto Estatal de Cultura Artística (Injuk), renunció a la pintura de caballete e inició una importante carrera como diseñadora gráfica, textil y escenógrafa.

Варвара Степанова во время подготовки представления, 1924 (cropped).jpg

Varvara Stepanova ( Kaunas 1894 - Moscú 1958)
 La más joven de las pioneras admiró durante los primeros años de su carrera, a los poetas futuristas y en 1917 comenzó a escribir poemas transracionales, que se convirtieron en la base de una serie de libros manuscritos en los que siguiendo a Rozanova, combinaba texto y formas abstractas.

imagen para prensa

Su entusiasmo por el triunfo de la Revolución de Octubre, la llevó a poblar sus obras con personajes que representaban el ideal (robótico, eficiente y dinámico) de la era socialista.
En septiembre de 1921 se unió al grupo de artistas que decidieron abandonar la pintura de caballete. Stepanova, única artista de su época con formación en artes aplicadas, expandió sus ideas al terreno del diseño de vestimenta y textil, a la decoración de espacios públicos y teatrales y se convirtió en una de las principales representantes del constructivismo. 

Resultado de imagen para Sonia Delaunay paintings

Sonia Delaunay (Odesa, 1885-París, 1979)
A pesar de haber pasado la mayor parte de su vida en París, todo en la vida y la obra de Sonia Delaunay parece conectar con sus orígenes rusos. Su defensa a ultranza del color, la apuesta por la abstracción y el interés por expandir sus ideas artísticas a todos los objetos de la vida cotidiana, se asemejan enormemente a los principios estéticos que defendían muchos de sus compatriotas de la vanguardia en Rusia, con los que mantuvo contactos.


En la capital francesa, Sonia pronto se convirtió en una figura clave para la vanguardia gracias a la aventura simultaneísta que emprendió junto a Robert Delaunay, su marido desde 1910. Juntos investigaron los contrastes de color y la disolución de la forma a través de la luz, lo que los encaminó a la abstracción.

imagen para prensa

Pioneras. Mujeres artistas de la vanguardia rusa lo Organiza: Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid Sede, Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, del 1 de marzo al 16 de junio de 2019. Sala 43, colección permanente Comisaria: Marta Ruiz del Árbol, conservadora de Pintura Moderna del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.

jueves, 14 de junio de 2018

MONET- BOUDIN


El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza ofrece con Monet / Boudin la primera ocasión de descubrir a través de una exposición monográfica la relación entre el gran pintor impresionista Claude Monet (París, 1840 – Giverny, 1926) y su maestro Eugène Boudin (Honfleur, 1824 – Deauville, 1898), representante destacado de la pintura al aire libre francesa de mediados del siglo XIX.
Del 26 de junio al 30 de septiembre de 2018 la exhibición conjunta de su obra persigue no solo arrojar luz sobre el periodo de aprendizaje de Monet, en el cuál Boudin jugó un importante papel, sino también sobre los orígenes mismos del Impresionismo.
Con la curaduría de Juan Ángel López-Manzanares, conservador del Museo Thyssen, la exposición reúne un centenar de obras de los dos pintores, incluyendo préstamos de museos e instituciones como el Musée d’Orsay de París, la National Gallery de Londres, el Metropolitan de Nueva York, el Museo de Israel en Jerusalén, el Museu Nacional de Belas Artes de Río de Janeiro o el Marunuma Art Park de Japón, así como de colecciones privadas, como la de Simón Pérez.


Ésta exposición cuenta con el mecenazgo de Japan Tobacco International (JTI), empresa reconocida como gran mecena del arte en Europa y que impulsa su difusión del arte en España, colaborando varios años con éste Museo. Ésta unión muestra cómo los ámbitos de la cultura y de la empresa privada pueden conjugarse en una fructífera acción conjunta, cuyo objeto es hacer cultura para todas las clases sociales y contribuir a la proyección de Madrid como una capital mundial de la cultura. JTI ha colaborado en las exposiciones Zurbarán: una nueva mirada (2015) y Picasso / Lautrec (2017-2018), entre otras.


En un largo recorrido cronológico y temático que se articula en ocho capítulos, Monet/Boudin enfatiza los intereses artísticos que compartían ambos artistas, como la atracción por la iconografía de la vida moderna –plasmada en escenas de veraneantes en la playa de Trouville– , por los efectos cambiantes de la luz –que protagonizaron la mayor parte de sus óleos y pasteles–, y finalmente por la naturaleza semisalvaje de los acantilados de las costas de Bretaña y Normandía.

1. Paisaje pintoresco 

El primer encuentro entre los dos artistas se produjo en la primavera de 1856, cuándo coincidieron en la papelería Gravier en El Havre, Boudin, era 16 años mayor y felicitó a Monet por su trabajo como caricaturista, por el cuál se destacaba, y le animó a seguir estudiando y pintando invitándole hacerlo junto a él. Boudin iniciaba su primera obra madura, trás un aprendizaje autodidacta basado en la copia de maestros holandeses del siglo XVII, al tiempo que realizaba estudios al aire libre en el paisajismo de la Escuela de Barbizón. Pasado un tiempo, el joven Monet aceptó la sugerencia y comenzó a dibujar y pintar con él paisajes en "plein air" convirtiéndose en su discípulo. Aunque sus padres no veían bién ésta relación por proceder Boudin de una familia de extracción social baja, Monet aprendió a ser fiel a la luz observada y a componer paisajes a partir de dibujos y estudios al óleo. Al cabo de dos años poseía la suficiente destreza para emprender su primer lienzo destinado a ser expuesto al público: Vista cerca de Rouelles (1858), inspirado en el paisaje de los alrededores de El Havre, al igual que Paisaje normando (h. 1857-1858) de Boudin.











Ambos son paisajes equilibrados, algo convencionales en la disposición de los motivos, pero captan con sabiduría la luminosidad del día, una preocupación constante de Boudin que supo enseñar a su discípulo. En los años siguientes como Boudin, Monet estudió la obra de pintores de la Generación de 1930 como Rousseau o Daubigny. Su partida a París en 1859 pudo haberles alejado, pero los frecuentes viajes a El Havre, la correspondencia que mantuvieron y la producción artística de ambos conservaron su vínculo de forma que la inicial relación, entre mentor y alumno se fue transformando en admiración y estímulo entre ambos.


2. Marinas 

Considerado un género menor, a partir del segundo cuarto del siglo XIX las marinas fueron ganando importancia y empezaron a ser cada vez más demandadas por los coleccionistas. Boudin era hijo de marinero y había gozado de una infancia vinculada al mar. Sus primeros dibujos de barcas datan de la década de 1840, pero fue a partir de 1854 cuándo se dedicó a las escenas de pescadores con mayor asiduidad. En el desarrollo de los dos pintores como marinistas tuvo especial importancia su encuentro en 1862 con el pintor holandés Johan Barthold Jongkind, considerado junto a Boudin uno de los precursores del impresionismo.
Monet siguió el ejemplo de Jongkind é interesó por las marinas de Courbet y de Manet, y empezó a completar composiciones de gran tamaño al aire libre. Tal el caso de La playa de Sainte-Adresse (1867), una de las obras más importantes del primer tramo de su carrera, en la que emplea tonos fríos y brillantes que anticipan el impresionismo y le alejan de las tonalidades grises de los cuadros de Boudin.


Asimismo frente a la tendencia de éste de separar a los habitantes de Normandía y de los procedentes de París, Monet mezcla en sus cuadros parte de una única realidad social.

3. Escenas de playa

Trouville era un pequeño pueblo de pescadores con una extensa playa que pronto se convirtió en destino turístico de burgueses y aristócratas. Boudin lo descubrió a comienzos de la década de 1860 y volvió todos los veranos para pintar el puerto, los muelles, el río Touques y escenas de playa. Con éstas últimas, pretendía llamar la atención a una clientela más amplia, entre la que se encontrasen los propios veraneantes de Trouville. Sin embargo, debido a que en ellas priman los efectos ambientales frente a la anécdota, no recibieron la acogida esperada, como ocurrió con Concierto en el Casino de Deauville, expuesto sin éxito en el Salón de París de 1865.


Con el paso de los años se decantó por las composiciones más pequeñas y vibrantes, destinadas a un coleccionismo minoritario, y en 1870 abandonó prácticamente sus escenas de playas por una dedicación más intensiva; el género de las marinas cuya demanda era mayor.
Durante el verano de 1870, Monet se instaló con su familia en Trouville, donde ensayó varias escenas de playa basadas en las de su maestro. Pero en obras como Camille en la playa en Trouville (1870) o La playa en Trouville (1870), las figuras anónimas de Boudin representadas siempre alejadas, como elementos de un paisaje, se convierten en personajes concretos como su esposa Camille o la de Boudin, Marie-Anne Guédès.




4. Pasteles




Hacia finales de la década de 1850, Boudin comenzó a realizar estudios de cielo al pastel en los que aprovechaba la ductilidad del material para captar rápidamente la apariencia del celaje en distintas estaciones, condiciones atmosféricas y horas del día.
De la nueva generación de pintores, Monet fue el que extrajo una lección más directa de éstos estudios, llegando a realizar más de un centenar de pasteles a lo largo de su carrera. En los más antiguos empleó contornos para delinear los motivos, pero pronto se decantó por composiciones más sencillas, basadas en dos o tres franjas de color salpicadas de pequeños elementos secundarios. Conforme fue dominando la técnica, el pastel se convirtió en un medio autónomo del óleo que le permitió ensayar composiciones y efectos que requerían un trabajo muy rápido, en función de las variaciones de luz y color.
Como reconocimiento a su papel en la gestación del impresionismo, Monet invitó a su maestro a participar en la Primera Exposición Impresionista, en 1874 donde Boudin expuso tres lienzos, cuatro acuarelas y seis pasteles. El propio Monet además de cinco lienzos, expuso siete pasteles, en lo que puede interpretarse como homenaje a su mentor.


Bautizado por Corot como “el rey de los cielos”, Boudin siguió pintando a lo largo de su vida éste tipo de estudios, adoptando en su producción más tardía colores más luminosos y brillantes, en la estela del impresionismo.

5. Variaciones 

En la década de 1890, Monet dió un giro fundamental a su obra con la realización de series sobre un único motivo, un encuadre similar captado bajo diferentes condiciones ambientales y lumínicas. Su origen estaba ya latente en las variaciones atmosféricas de Boudin, cuya preocupación por los cambios de la luz en el paisaje con el paso de las horas aparece en sus cuadernos, ya en la década de 1850 y en los estudios de cielos al pastel.
Desde 1878, en Vétheuil, Monet pintó varios grupos de lienzos a los que pertenecen Brazo del Sena cerca de Vétheuil (1878) o La inundación (1881), aunque el conjunto de obras que más se aproxima serán sus series en el formado por los diecisiete óleos que dedicó al deshielo del Sena de enero de 1880.


Dos años después, en Pourville, Monet empleó la palabra “serie” por primera vez en una carta dirigida al marchante Durand-Ruel. En sus siguientes campañas fue restringiendo los puntos de vista al tiempo que aumentaba el número de lienzos pintados sobre un mismo motivo, pasando a dedicarle a cada uno media hora al día, hasta restringirse a tan solo unos siete minutos por sesión para capturar un “efecto”.
Por su parte, Boudin realizó unas doscientas variaciones de los muelles de Trouville con pequeñas diferencias en las condiciones atmosféricas. Su trabajo era intuitivo y no sistemático como en Monet, y se relacionaba más con la demanda de los coleccionistas.
De principios de la década de 1890 algunas vistas de la colegiata de Abbeville o del río Touques, pintadas a distintas horas del día.


6. Litoral agreste 

A finales de la década de 1870, la amistad entre Monet y Boudin comenzó a enfriarse y pudo contribuir a ello la relación de Monet con Alice Hoschedé antes de la muerte de Camille, por la que Boudin sentía un gran aprecio, o la crisis económica de 1875, que afectó profundamente al mercado artístico. Sin embargo el maestro conservó la admiración por su antiguo discípulo y numerosas obras de la década de 1880 y 1890 muestran una convergencia de intereses, como ocurre con las vistas de los acantilados de Normandía y las costas de Bretaña.
En los cuadros de Monet de la década de 1880 las figuras humanas han cedido el protagonismo a la naturaleza. De ésta época son La aguja de Étretat, bajamar (1883) y Rocas en Belle-Île-en-Mer, Port Domois (1886).




Años después Boudin pintó también en Étretat, realizando esbozos de barcas varadas y vistas de los acantilados, y en 1897 un año antes de su muerte recorrió Bretaña, donde llevó a cabo óleos en los que frente a las agitadas vistas de Monet, predomina una mayor sensación de calma y equilibrio.

7. Luz, reflejos y efectos atmosféricos 




La muestra de pasteles, acuarelas y ciento cincuenta óleos de Boudin en la galería de Durand-Ruel, en 1883, coronó su consagración definitiva. Alcanzada ya una cierta estabilidad económica, se propuso ir más allá de los gustos conservadores de su clientela y comenzó a pintar también para sí mismo, atento a algunas novedades impresionistas.
De ésos años son marinas en las que el elemento predominante es la luz del atardecer, como Marea baja (1884).


Por lo que respecta a Monet, si en los años 1880 alternó su atracción por la fuerza del mar con el estudio de la luz y los efectos ambientales, en la década siguiente fueron éstos últimos lo que más le interesó, junto a la exploración de la pintura en series.
El ejemplo de Corot referente para ambos artistas desde siempre, se hizo aún más presente en la obra de Monet en la década de 1890; así se aprecia en El Sena en Port-Villez (1894) o en Mañana en el Sena, Giverny (1897).












El segundo forma parte de una serie de veinticuatro lienzos, iniciados al aire libre y completados en el estudio, todos representando el mismo rincón del río a diferentes horas del día.

8. Viajes al sur 

Para dos pintores como Monet y Boudin formados bajo los grises y cambiantes cielos de Normandía, el encuentro con la luz del Mediterráneo tenía que ser una revelación. Monet así lo experimentó cuándo a comienzos de 1884, después de un corto viaje por la Costa Azul y la Riviera italiana junto a Renoir, se trasladó a Bordighera a pintar durante varios meses.
En 1888 regresó a Antibes, donde se volvió a enfrentar a la luz rosada del Mediterráneo. Por motivos de salud Boudin viajó al Midi por vez primera en 1885, lo que pudo influirle en el empleo de una paleta más colorida a partir de entonces.


Fue en todo caso en su visita a Beaulieu en 1892, cuándo hizo suya la luminosidad mediterránea, a la par que completaba sus lienzos al aire libre gracias al buen tiempo.
Como Monet, en 1893 llevó a cabo vistas de Antibes y en 1895 pintó más de setenta lienzos en Venecia, considerados por el propio pintor su “canto del cisne”.


Trás la muerte de Boudin en 1898, Monet formó parte del comité que organizó su exposición póstuma. Años después al revisar las cartas que había intercambiado con su maestro, se dió cuenta de que Boudin había sido uno de los primeros en reconocer su talento y que le había profesado una admiración constante. En 1920, Monet expresó a su biógrafo, Gustave Geffroy, un reconocimiento ya sin reservas hacia su maestro: “Lo he dicho y lo repito: todo se lo debo a Boudin”.


Claude Monet. Antibes (1888) Colección Pérez Simón, México Eugène Boudin. Beaulieu. La bahía de las Hormigas (1892) The Metropolitan Museum of Art, Nueva York. Legado de Jacob Ruppert.

Museo Nacional Thyssen-Bornemisza
Dirección: Paseo del Prado, 8. 28014, Madrid.
Salas de exposiciones temporales, planta baja.
Horario: - Del 26 al 28 de junio y del 2 al 30 de septiembre de 2018: De martes a viernes y domingos, de 10 a 19 horas; sábados, de 10 a 21 horas.
 www.museothyssen.org